domingo, 30 de agosto de 2020

Los signos de los tiempos III

 


8. Una mirada a signos específicos

Ahora, observemos por un momento algunas de las señales en nuestro tiempo que muestran que la Segunda Venida de Cristo, precedida por la venida del Anticristo, está cerca. Respecto a las profecías expuestas en el capítulo 24 de San Mateo —primero que todo, los falsos cristos que vendrán, luego las guerras, hambrunas, terremotos, persecuciones— son difíciles de juzgar, porque todas estas cosas han estado sucediendo durante casi dos mil años. Es cierto que ahora suceden una escala mucho mayor, pero también es cierto que pueden ser mucho peores aún. Estos signos son el comienzo de las señales y aún no son tan graves como para poder decir que tenemos razón sobre los últimos días.

Una señal, sin embargo, es muy interesante y muy indicativa de nuestra época, es que Cristo está ahora representado en el escenario. En épocas anteriores nunca se permitió que se representara a Cristo en un escenario, porque un actor da su propia interpretación humana, y Cristo es Dios. En la ortodoxia quizás no haya un canon particular sobre esto, pero toda la perspectiva cristiana ortodoxa está en contra; y tanto protestantes como católicos antes de estos últimos años se habría horrorizado ante la idea de que algún actor hiciera el papel de Cristo. Ahora esto se ha vuelto común, y no solo en contextos religiosos, sino en contextos que están lejos de ser religiosos. Godspell, Jesucristo Superstar, y así sucesivamente: todas estas son en realidad parodias blasfemas que presentan a Cristo en forma secular para que la gente lo vea[9]. Esto es muy sintomático de nuestro tiempo porque presentan incluso a las personas incrédulas una imagen de Cristo de modo que cuando el Anticristo venga, puedan decir: «Ajá, vi en el escenario algo así. Sí, debe ser de ese modo».

9. El enfriamiento creciente del amor

Otro signo muy sintomático de nuestro tiempo es el siguiente que se menciona en este capítulo de Mateo: que el amor en muchos se ha enfríado. Esta parece ser una característica definida de nuestro tiempo, en un grado bastante mayor que en cualquier otro momento de la historia pasada. Se puede ver esto en lo que se puede llamar nihilismo. La gente comete crímenes sin ninguna razón en particular, no para obtener ganancias, sino simplemente para emocionarse porque no tienen a Dios dentro de sí. En todo tipo de lugares ahora, se puede ver en las familias la falta de relaciones humanas normales, lo que produce gente fría. Es este tipo de personas las que, en una sociedad totalitaria, son utilizadas como unidades de esclavos, destinadas a trabajar en campos de concentración, etc.

Recientemente tuvimos la tragedia en Jonestown, en donde participaron ciudadanos estadounidenses. Había gente idealistas que se dedicaban por completo a una causa. Aunque ahora ha salido a la luz que en realidad era una comuna comunista, se suponía que la gente era cristiana. El líder era un ministro de la llamada Iglesia de Cristo, una de las principales denominaciones protestantes norteamericanas. Y sin embargo, estas personas, supuestamente teniendo alguna conciencia de Dios y el cristianismo, se mataron fríamente entre sí. Los que bebieron y administraron el veneno a sus hijos lo hicieron con semblante tranquilo. No hay problema: es solo tu deber, solo haces lo que te dicen que hagas. Este tipo de frialdad es de lo que está hablando Cristo. Todo tipo de calor humano normal ha sido abolido porque Cristo ha salido del corazón; Dios se ha ido. Este es un signo espantoso de nuestro tiempo. De hecho, lo que pasó en Jonestown es una advertencia porque parece que van a venir cosas mucho peores. Este es el trabajo de Satanás, obviamente.

Solo uno o dos años antes de que eso ocurriera, supimos de lo que sucedió en Camboya. Un pequeño grupo de hombres —unos diez o veinte en total— tomaron todo un país en sus manos y mataron al menos a dos millones de personas sin piedad, basándose en algunas ideas abstractas. Vamos a volver al campo, dijeron; por lo tanto, todos deben dejar las ciudades. Si no puedes salir de la ciudad, mueres. La gente de los hospitales tenía que salir de sus mesas de operaciones y, si no podían ir, morían, les disparaban y los dejaban en una zanja. Los cadáveres se amontonaban en las ciudades, fue espantoso.

Esto fue lo mismo que ocurrió en Jonestown: frialdad basada en la idea —que parece idealista— de traer el comunismo a la tierra. Resulta que Dostoievski tenía razón. En su libro The Possessed, escrito en la década de 1870, había un personaje ruso llamado Shigalov, un teórico, que tenía una teoría absoluta de cómo el comunismo podría llegar a la tierra. Creía que el estado ideal sobre la tierra sería el verdadero comunismo. Desafortunadamente, dijo, para hacer felices a sesenta millones de personas, hay que matar a cien millones de personas. Pero esos sesenta millones de personas serán más felices de lo que nadie jamás ha sido, y los cien millones de personas serán como abono para el futuro paraíso mundial. Ocurre que en Rusia ha habido exactamente cien millones de personas desaparecidas desde 1917, de las cuales al menos sesenta millones fueron asesinadas por los propios soviéticos.

Este signo está muy, muy presente en nuestro tiempo: que el amor se ha enfríado. Esto también ha pasado entre los cristianos, no solo en el mundo en general.

Otra señal, que en nuestro tiempo ha alcanzado mayores dimensiones que en todas las anteriores, es que el Evangelio se está predicando en todo el mundo. Esto, por supuesto, es cierto en el sentido de que el texto mismo del Evangelio se está difundiendo en casi todos los idiomas que se hablan en la tierra ahora, al menos en mil idiomas, creo. Además, el Evangelio ortodoxo se está predicando ahora en toda África. Enviamos nuestras revistas a Uganda y Kenia, y recibimos cartas, cartas muy conmovedoras de jóvenes africanos que se han convertido a la ortodoxia. Tienen el mayor respeto por su obispo; van al seminario. Es obvio que se está transmitiendo un sentimiento muy ortodoxo a estas personas en África. Son gente muy sencilla. La ortodoxia no tiene por qué ser complicada si hay personas muy sencillas a quienes predicar el Evangelio. Es solo cuando otros vienen a desafiarla y a decir que la Escritura significa otra cosa, tratando de dar una interpretación demasiado literal que conlleva a deshacerse de los sacerdotes y obispos, etc., que la gente comienza a confundirse. Si se les predica el Evangelio ortodoxo, las personas sencillas responden ahora de la misma manera que siempre respondieron en el pasado. El problema es, más bien, con gente complicada.

10. El templo de Jerusalén

Luego está la señal de la abominación desoladora y todo lo que se relaciona con el Templo de Jerusalén. Por primera vez en la historia, esto se ha convertido en una posibilidad. La reconstrucción del Templo se intentó solo una vez antes, en el siglo IV. Saber esto es un muy buen ejemplo de cómo la lectura de la historia de la Iglesia nos ilumina. Podemos encontrar varias fuentes al respecto desde el siglo IV: San Cirilo lo menciona, al igual que varios de los historiadores de la Iglesia en ese momento. Juliano el Apóstata, debido a que tenía tanta pasión por derrocar al cristianismo, decidió que, dado que Cristo había profetizado que no quedaría una piedra del Templo sobre la otra, si reconstruía el Templo, probaría que Cristo era un impostor. y por lo tanto el paganismo podría restaurarse. Así que invitó deliberadamente a los judíos a regresar a Jerusalén y comenzaron a construir el templo con la bendición de Juliano el Apóstata. Construían un poco durante el día, y a la mañana siguiente encontraba todas las piedras en el suelo. Lo intentaron de nuevo y empezaron a salir bolas de fuego de la tierra. Todos los historiadores están de acuerdo en esto. De hecho, los historiadores racionalistas modernos, debido a que ven que no pueden negar los textos y que algo realmente sucedió, comenzaron a decir cosas como  que «debieron de haber encontrado petróleo» o «que había conductos de gas subterráneos». Obviamente, fue un milagro de Dios para evitar que se reconstruyera el Templo, porque no era el momento: el Templo se construirá solo en el fin de los tiempos. De todos modos, finalmente fracasaron en su intento y abandonaron dicha tentativa. De las pocas piedras que quedaron, ninguna quedó sobre la otra. De modo que la profecía se cumplió en tiempos de Juliano el Apóstata.

Pero ahora, desde 1967, el sitio donde antes estaba el Templo está ahora en manos de los judíos. Por lo tanto, por primera vez, es muy posible que se pueda construir el Templo. Lo único que interfiere es la gran mezquita que tienen allí los musulmanes. Si esta es destruida, probablemente habrá una guerra.

Solo desde 1948 ha habido un estado separado de judíos en Tierra Santa. Es a los judíos incrédulos a los que vendrá el Anticristo. Vendrá primero a los judíos y luego al mundo entero a través de los judíos; y cuando esta suceda, el resto fiel de judíos finalmente se convertirá al cristianismo en los últimos tiempos.

Entonces esta señal del Templo es muy grande. Cuando vemos que se esté reconstruyendo el Templo, sabremos que el momento está cerca, porque esa es definitivamente una de las señales del final. Hasta ahora, por supuesto, no se está construyendo, pero hay todo tipo de rumores de que se han hecho planes, que se están juntando piedras, etc. Es obvio que los judíos están pensando en eso.

11. Otros signos

Otro signo es el hecho de que cuando venga el Anticristo será el gobernante del mundo, y solo en nuestros tiempos ha sido una realidad práctica que un hombre puede gobernar el mundo entero. Todos los imperios mundiales hasta ahora han gobernado sobre una parte de la tierra, y antes de las comunicaciones modernas era imposible que un solo hombre gobernara el mundo entero.

Además, con el aumento de las comunicaciones, con bombas atómicas y armas más avanzadas, la posibilidad de una tribulación mundial ahora se vuelve mucho mayor que nunca. Es obvio que la próxima guerra será la más destructiva en la historia de la humanidad, y probablemente causará, en sus primeros días, más daño que todas las guerras de la historia. Además de las armas atómicas, existen diversas armas bacteriológicas destinadas a esparcir plagas entre las personas, gases venenosos y todo tipo de cosas fantásticas que en una guerra sin cuartel podrían entrar en juego.

Por otra parte, el hecho de que todos los pueblos del mundo estén más vinculados entre sí, significa que cuando una gran catástrofe sobreviene a un país, una depresión o algo por el estilo, todo el resto del mundo se ve afectado. Esto ya lo vimos en la década de 1930 cuando hubo una Gran Depresión en América y se extendió al resto de Europa. En el futuro, es obvio que puede ocurrir algo mucho peor. Si un país comienza a morir de hambre, o si las cosechas fallan un año en Canadá, Australia, Estados Unidos y Rusia —los cuatro grandes países productores — imagínense cómo va a sufrir el mundo entero.

12. Una advertencia para los atraídos por el pesimismo

Todos estos signos de los últimos tiempos son muy negativos. Son señales de que el mundo se está derrumbando, que el fin de los tiempos está cerca y que el Anticristo está por llegar. Es muy fácil mirar todos estos signos negativos y ponerse de tal humor que solo buscamos cosas negativas. De hecho, uno puede desarrollar una personalidad completa —un tipo de personalidad negativa— basada en esto. Siempre que llega una nueva noticia, uno dice: «Ajá, sí, por supuesto, así es y va a empeorar». Llega la siguiente y uno dice: «Sí, sí, es obvio que eso es lo que va a pasar, y ahora va a ser peor que eso». Todo lo que uno mira se ve simplemente como un cumplimiento negativo de los tiempos horribles.

Es cierto que tenemos que ser conscientes de estas cosas y no ser excesivamente optimistas sobre los acontecimientos contemporáneos, porque las noticias en nuestros tiempos rara vez son buenas. Al mismo tiempo, sin embargo, debemos tener presente todo el propósito de observar los signos de los tiempos. Observamos las señales de los tiempos no solo para saber cuándo vendrá el Anticristo. Eso es algo secundario. Observamos las señales de los tiempos para saber cuándo vendrá Cristo. Eso es algo muy fundamental que debemos tener en cuenta para no sentirnos abrumados por la tristeza, la depresión o quedarnos solos, almacenando comida para la gran calamidad. Eso no es muy sabio. Tenemos que ser, más bien, más cristianos, es decir, pensar en otras personas, tratar de ayudar a los demás. Si nosotros mismos somos fríos, sombríos y pesimistas, participamos de esta frialdad que es señal del fin. Tenemos que ser cálidos y ayudarnos unos a otros. Ésa es la señal del cristianismo.

Si miras la historia (de hecho, esta es otra buena razón para leer la historia de la Iglesia), verás que a lo largo de toda la historia de la humanidad, a lo largo del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y todos los reinos cristianos anteriores - y si miras el mundo pagano, la misma historia - hay un tiempo continuo de sufrimientos. Donde los cristianos están involucrados hay pruebas y persecuciones, y a través de todos estos los cristianos han alcanzado el reino de los cielos.

Por lo tanto, cuando llegue el momento de las persecuciones, se supone que debemos regocijarnos. Hubo un pequeño incidente relacionado con el pequeño periódico del padre Dimitry Dudko. Una mujer en Rusia fue ingresada en una clínica psiquiátrica por hacer la señal de la cruz en el lugar equivocado o por llevar una cruz, o algo así. el padre Dimitry y sus hijos espirituales viajaron a Moscú, fueron a la clínica, hicieron una cita y hablaron con el médico, y finalmente lo persuadieron de que ella no debería estar allí. El padre Dimitry dijo: «En realidad nos tienen miedo, porque cuando los presionas al respecto, dicen que en realidad no tienen ninguna ley por la que puedan mantenerla allí». Así que finalmente acordaron dejarla ir, después de haber estado allí durante una semana. Cuando estuvo allí, le dieron varias drogas y "vacunas", tratando de quebrarla y que renegara de su religión. Cuando salió estaba un poco alterada. Se sentó en un banco en algún lugar fuera de la clínica y comenzó a hablar. «Sabes», dijo, «cuando estaba allí y me trataban tan mal, me sentí tranquila porque sentí que había alguien protegiéndome; pero tan pronto como llegué aquí, de repente estoy molesto y asustado de que vayan a perseguirme de nuevo, de que la policía secreta esté mirándome a la vuelta de la esquina». Es obvio por qué es así. Cuando estás en condiciones de persecución, Cristo está contigo porque estás sufriendo por Él. Y cuando estás afuera, existe la incertidumbre de si no volverás a esa condición. Empiezas a volver a tu propia comprensión humana. Cuando estás allí, no tienes nada más en lo que confiar, así que tienes que tener a Cristo. Si no tienes a Cristo, no tienes nada. Cuando estás afuera, comienzas a calcular y a confiar en ti mismo, y luego a perder a Cristo.

Parte I - Parte II

Padre Seraphim Rose

Traductor: Yerko Isasmendi


Notas:

9) La película La última tentación de Cristo, que salió varios años después del reposo del padre Seraphim es más blasfema incluso que estos ejemplos.